Quedé
nuevamente en mi posición sumisa y él rápidamente
vino y me montó, sólo que de esa vez él ya
había aprendido el camino, pero no sin sorprenderme: en una
fuerte y maravilloso salto, penetró mi ano, que hasta aquel
instante nunca antes lo habian penetrado! No sé explicar
la sensación, pero fue todavía más maravillosa
que la otra. Aquel perro estaba adiestrando por su dueña
maravillosamente. Sentía entrar y salir, a veces, más
rápido, ya veces, bien lento - él sabe satisfacer
una mujer mucho mejor que muchos hombres.Sentía el miembro
de mi amante crecer cada vez más, hasta casi no soportar
dentro de mí. Perdí la noción del tiempo, de
cuanto fui usada, pero fue la mejor cosa que me podía haber
pasado en aquella semana! Veja
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