RELATOS EROTICOS          
  
Polla Roja
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Estaba tomando baño y como la mí abuela había salido, yo no llevé toalla para enjugarme. Cuando acabé de bañarme
salí desnuda y fui a coger la toalla en el quintal, pero como ya mencioné, no recordé que el perro estaba suelto!
Fue cuando el miedo comenzó a virar tesão. Aquella lengua era de más! ¿Cuánto más él me lamía más me gustaba,
entonces me apoyé un poco en la pared, me incliné levemente y doblé mis piernas para él lamer mejor y quedé un
buen tiempo sentiendo una sensación que hasta entonces no conocía. Me alebré y sin ningún miedo o recelo fui
lame-lo también; como si yo fuese su esclava y sub-misa y dando a él enhorabuena
por haber sido la primero a adentrarme y dejarme excitada.Y aquel pene rojo, viril y voraz, y cada vez que yo recordaba
que él me hizo, más ganas yo tenía que chupar aquel líquido, y cuando yo chupaba él se movía y gemía,
parecía que cada vez que yo chupaba él gozaba.  




                        




Zoofilia